Por suerte Jordi (tal el nombre con que bautizamos a nuestro GPS) conoce todos los caminos y nos guía muy bien, no es gallego, es catalán y algo reiterativo en sus comentarios, sobre todo en las rotondas que indica tomar a la derecha, tomar a la izquierda , o sea seguir derecho. También nos avisa cada vez que hay radares.
Otro tema fue encontrar las luces, las tenía en un costado abajo. Pasamos varios túneles a oscuras hasta que descubrimos cómo encenderlas.
A cada rato en la ruta hay peajes: algunos con humanos que te cobran, otros con máquinas que hablan en catalán, te cobran y hasta te dan el vuelto. En fin una sorpresa a cada rato pero todo super divertido
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