Clérmont Ferrand es una ciudad del centro de Francia en la zona de los volcanes de Auvernia, donde Vercingetórix venció a César y donde Michelín instaló su fábrica de neumáticos. Son todas estas razones suficientes para visitarla? Seguro que no, pero nosotros la elegimos porque era un buen punto para hacer el viaje de París a Barcelona en dos etapas.
La llegada no fue fácil porque la bajada de la autopista estaba cerrada por obras y el GPS insistía en mandarnos a una rotonda clausurada, hasta que poniéndole ruta alternativa y tras algunas vueltas llegamos al hotel. A ratos llovía, a ratos paraba así que nos fuimos a pasear.
| Catedral |
Llegamos fácil al centro, no había mucho para ver: la Catedral (negra por piedra volcánica) , las demás iglesias (también negras), las callecitas parecidas a las de otras ciudades y la estatua ecuestre de Vercíngetórix que amenaza desde un pedestal.
No habiendo mucho más por hacer decidimos regresar al hotel, previa carga de combustible porque teníamos poco. Salimos del centro y el GPS empezó a mandarnos a la rotonda cerrada y el tiempo decía que cada vez estábamos más lejos del hotel, la luz del combustible estaba encendida desde hacía rato y no veíamos una estación de servicio por ninguna parte y se largó a llover a cántaros !!! peor no podía ser la situación. Entramos a una autopista sin salidas rápidas y sin combustible y los minutos pasaban.
Cuando logramos bajar,estábamos en otra ciudad y no había nadie por la calle para preguntarle. De pronto apareció un hombre bajo un paraguas. Le preguntamos y nos dio una larga explicación de donde había un centro comercial y allí una estación de servicio. Yo repetía en español lo que él me decía en francés para recordar cómo llegar. Hicimos todo lo que nos dijo y no veíamos ni el centro comercial ni la estación.
Bajé del auto en medio del diluvio y entré a un bar y pregunté dónde había nafta. Sin inmutarse, los que estaban allí me dijeron que a la vuelta de la esquina había un centro comercial y allí estaba el combustible (tal cual me había dicho el hombre del paraguas).
Dimos la vuelta y vimos la estación pero no se podía pasar por las contramanos, así que dimos otras vueltas y llegamos al surtidor. Pero .... no había nadie para despachar porque era auto service. Leímos las instrucciones y sólo aceptaba tarjeta. Probamos todas las que teníamos y decía Carte Muette (tarjeta muda o sea que no sirve).
Al borde de la desesperación y con el agua que seguía cayendo, veo una señora que cargaba nafta. Le pido ayuda y me explica lo mismo que yo leía. Intenta ella y tampoco le lee mi tarjeta y en un acto de inconciencia le digo: no me presta su tarjeta y yo le pago? por supuesto me dijo , cuánto quiere cargar? espere a ver si tengo saldo? Por suerte tenía y cargamos 50 euros (840 km de autonomía). Le agradecí infinitamente!!!!!
Tras varias vueltas más, pero con combustible, logramos regresar al hotel y por supuesto había parado de llover.
Au revoir Clérmont !
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