martes, 11 de junio de 2013

Reims: después de más de 30 años ví el original

Dejamos la Alsacia y la Lorena y ahora estamos en la región de la Champagne, mundialmente famosa por sus vinos.
 La ciudad de Reims (capital de la Champagne) es pequeña y casi todo es nuevo, porque durante los bombardeos de la primera Guerra Mundial sólo quedaron en pie 60 casas, el resto hubo que reconstruirlo.    La calle principal es peatonal  con restaurantes y terrazas todo a lo largo; enseguida aparece la catedral que según mi libro de francés -del que he evocado tantas cosas en este viaje-  es la única que tiene dos rosetones y que por eso allí consagraban a los reyes franceses y que Juana de Arco había estado allí y había logrado la coronacíón de Carlos VII.
Juana de Arco
Las esculturas de mi fascículo
 Por supuesto que la estatua de Juana a caballo está al frente de la catedral y en la fachada principal se advierten los dos rosetones.  

También expliqué yo durante más de 30 años a mis alumnos de 1er año que las catedrales eran los libros de la Edad Media y que allí concurría la gente a aprender la doctrina cristiana "leyendo" las esculturas y los vitrales. Para ilustrar mis clases llevaba los diferentes fascículos de la Historia del Arte que mi papá me había comprado en mi adolescencia.

Estaba sacando unas fotos en el pórtico de entrada cuando veo las esculturas del Arcángel Gabriel y María en la Anunciación y luego María y Santa Isabel (los dos primeros misterios gozosos del Rosario). Eran las imágenes en vivo y en directo de la lámina de los fascículos !!!. Qué emoción !!!!

Vitrales del interior de la Catedral


 El interior de la catedral también es muy bello y transmite la sensación de elevación y espiritualidad del gótico. Los vitrales originales que quedan filtran esa luz coloreada tan particular, pero el efecto no es completo porque muchos fueron destruidos y reemplazados por vidrio blanco. En todo el transepto los vitrales son de autores modernos pero el efecto no es el mismo.
Cava de Añejamiento


Otro punto a destacar en nuestra visita a Reims fue a la Bodega Taittinger, una de las más tradicionales que desde el siglo XIII fabrica champagne. Ingresamos a las cavas donde añejan en champagne (están a 12, 18 y 20 m de profundidad para mantener la temperatura constante).
Las botellas a mi espalda llenan 150 copas cada una
 Si bien tienen una planta moderna de producción acá todo se sigue haciendo de manera artesanal, incluso la rotación periódica de las botellas para que la calidad del producto sea óptima. El fin de la visita como era obvio, una degustación del champagne insignea de la marca (no es el más caro que tienen pero la botellita de este cuesta 42 euros en la bodega). Aprendimos que según el tamaño de las burbujas es la antigüedad del champagne.







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